9/20/2008

Diane Arbus (La magia de lo "freak")


Identical Twins, Roselle, N.Y.,1967

Diane Arbus (cuyo nombre de nacimiento era Diane Nemerov) nació en New York en 1923, era de ascendencia judía, y adoptó el apellido de su marido Allan cuando tenia 18 años. Hija de una familia adinerada, se quejaba de haber sido “demasiado cuidada” en su piso de la quinta avernida...
se suicidó en New York, un 26 de julio de 1971, se había cortado las venas. Además presentaba los síntomas característicos de una sobredosis de pastillas para dormir.




Influenciada por "Model" y una frase de la película: ("No pulsen el disparador hasta que el sujeto que enfocan les produzca un dolor en la boca del estomago") y tambien mayoritariamente de la película "Freaks" de Tod Browning, Diane Arbus eligió a personas marginales para sus fotografías: gemelos, enfermos mentales, gigantes, familias disfuncionales, fenómenos de circo, etc. Los personajes miraban directamente a la cámara, lo que hace que el flash revele sus defectos.


Child with a Toy Hand Grenade in Central Park, N.Y.C., 1962
Gelatin silver print on Agfa14 7/8 in. x 14 11/16 in
Addison Gallery of American Art, Andover, Massachusetts


Jewish Giant at Home with his Parents, 1970

Su intención era producir en el espectador "temor y vergüenza". Fue Pionera del flash de relleno (flash de día). La fotografía de Diane representa lo normal como monstruoso: cuando fotografía el dolor, lo encuentra en personas normales. Provoca que la gente presuntamente normal aparezca como anormal. Rompe la composición, sitúa al personaje en el centro. Su mirada siempre es directa, con tensión y fuerza. Para ella no existe el momento decisivo, trabaja en continuo espacio temporal y obliga a los retratados a que sean conscientes de que están siendo retratados. Busca una mirada nueva, pasando del tedio a la fascinación.


Hermaphrodite and Dog in Carnival, 1970


“La fotografia es un secreto que habla de un secreto. Cuanto mas te dice, menos te enteras"

(Diane Arbus)




9/16/2008

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (1951)




"Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
ésta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, cara esperanza,
aquél día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo."


Cesare Pavese. (escritor italiano, 1908-1950)


9/12/2008

Dan Hilleir






El autor de éstas magníficas, pertubadoras, delirantes y kafkianas ilustraciones es el londinense: Dan Hillier.
En mi modesto parecer creo que no había hecho un descubrimiento de éste calibre en muuucho tiempo, hombres y mujeres de la era victoriana envueltos y agobiados entre tentáculos como argonautas refinados, animales alados con bellos cráneos descubiertos, hombres escarabajos trajeados con apariencia pérfida, todo esto y muchas maravillas cefalópodas más componen el universo de éste señor, que a partir de hoy ésta servidora se declara con mano derecha en pecho como su más ferviente admiradora.
Aquí más de su mayestática galería: http://www.danhillier.com/

9/08/2008

Los Nueve Monstruos



Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.

Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.

Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!

Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.

El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar...
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹!
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo qué hacer!



César Vallejo