4/28/2009

Nocturno


Engarzado en la noche el lago de tu alma, diríase una tela de cristal y de calma tramada por las grandes arañas del desvelo.
Nata de agua lustral en vaso de alabastros;espejo de pureza que abrillantas los astros y reflejas la cima de la vida en un cielo...Yo soy el cisne errante de los sangrientos rastros,voy manchando los lagos y remontando el vuelo.

Texto: Delmira Agustina (Poetisa Uruguaya, 1886-1914)

4/23/2009

The Phenomenon of Ecstasy


«El fenómeno del éxtasis» es el título de este collage fotográfico y de un breve texto que Salvador Dalí publicó en el número 3-4 de la revista Minotaure (1933). Ambos marcan un momento determinante en la carrera del artista. Ante todo suponen la culminación de su actividad en el grupo surrealista ortodoxo que dirigía André Breton, pero salen a la luz justo cuando la posición de Dalí dentro del grupo entra en crisis. Este libro analiza con gran agudeza y calidad literaria este importantísimo instante de inflexión, esencial para comprender tanto los caminos que seguirá la carrera de Dalí como el propio destino del surrealismo. Y lo hace planteando «El fenómeno del éxtasis» y el resto de las colaboraciones de Dalí en Minotaure como la expresión más clara del enfrentamiento entre dos formas distintas de entender el surrealismo, es decir, entre el idealismo de Breton y el materialismo de Dalí.


"Chaqueta afrodisíaca" 1936, (chaqueta de esmoquin con vasos de licor, camisa y plastrón en una percha, 88 x 79 x 6 cm).


Como el escultor Alberto Giacometti o como Rene Magritte, Salvador Dalí fue uno de los artistas que dejaron su impronta en el surrealismo de la década de 1930. Su «método paranoico-crítico» alumbró nuevos impulsos que produjeron sorprendentes resultados sobre todo en el ámbito del objeto surrealista. El «método paranoico-crítico» de Dalí representó una importante contribución a la enigmatización de lo cotidiano. Como escribió Bretón: «Las metamorfosis continuas e irresistibles a las que sometía el objeto de su interés espiritual daban lugar a que, para el paranoico, todos los fenómenos del mundo exterior fueran inestables, con cambios rápidos de un estado a otro, si es que no eran problemáticos y poco fiables. En cualquier caso, lo decisivo era que el paranoico estaba en condiciones de hacer que sus conciudadanos comprendiesen su visión del mundo». En el arte de Dalí, este poder se traduce en «una manera de fotografiar con profusión de color y a mano, es decir, sin aparatos, la irracionalidad concreta y el mundo de la fantasía». Ello se refleja en la mirada específica con que Dalí contemplaba y conformaba el mundo, de modo que, como el fotógrafo Brassaï recordaba en 1964 en sus notas autobiográficas, dotaba a la realidad de dimensiones misteriosas, no descubiertas hasta entonces. «Colaboré con Dalí en el Fenómeno del éxtasis y en las Esculturas involuntarias: billetes de autobús, boletos de metro enrollados, inadvertidamente arrugados; pastillas de jabón, algodón, plásticamente conformados a través del "automatismo"...» También Bretón dirigía a la realidad una mirada inocente, no marcada previamente, aunque en absoluto desencajada.

Uno de sus mayores y más fecundos placeres era, según parece, visitar los rastros; su fascinación por ellos quedó reflejada en un texto en el que evoca una de aquellas incursiones: «De todos aquellos objetos, lo primero que nos atrajo realmente y ejerció en nosotros la fascinación de lo nunca visto fue una máscara de metal. Nos llamó la atención por su rigidez, pero al mismo tiempo también porque parecía tener la capacidad de servir para usos que nosotros desconocíamos. La primera idea, absolutamente fantástica, que uno tenía al verla era que se trataba de una reproducción tardía y muy cuidada del yelmo medieval, que cubría toda la cabeza, flirteando con una máscara de terciopelo». En su pintura, cuyos sorprendentes efectos, difícilmente explicables desde un punto de vista racional, sólo son accesibles en muchos casos tras un análisis más detenido, Rene Magritte explora también los enigmas del mundo cotidiano y los resultados mágicos de lo conocido en un contexto nuevo. Su aportación singular y específica se sitúa en el ámbito del lenguaje o más bien en la reflexión hecha imagen sobre la relación entre el dibujo y la denominación. En 1929, Magritte publicó en La Révolution surréaliste una serie de cuadros comentados que explícita la especial problemática de tales relaciones. Los títulos que los acompañan, tales como Hay objetos que pasan sin nombre, sobre el dibujo de una barca, o Una palabra sirve en ocasiones para designarse a uno mismo, sobre la palabra «ciel» enmarcada en un círculo, provocan una inseguridad que va más allá de la duda puramente espiritual. Lo que se cuestiona es la seguridad transmitida por una designación equiparable a un acto de posesión. ¿Cómo aprehender, comprender, ordenar y dominar el mundo si ya no podemos estar seguros de sus nombres?, pregunta Magritte. En sus cuadros con texto aprovecha la inseguridad causada por las designaciones falsas y no habituales para descubrir al espectador la complejidad y el absurdo de lo «normal».




Fuentes: historiadelarte.us





Honeycomb

4/16/2009

Almagul Menlibayeva



Almagul Menlibayeva, nació en Kazakistán, el 29 de noviembre de 1969, terminó sus estudios en la Universidad de Arte y Teatro de su ciudad natal, Almaty, en 1993. Tres años más tarde recibió sus dos primeros premios, entre los que se encuentra el Gran Premio de la segunda Bienal de Asia Central, Asia Art. A partir de entonces Almagul Menlibayeva expondrá a lo largo del mundo: en la fundación Soros de Almaty, en el Museo de Arte de San Petesburgo, en la Casa de los Artistas en Moscú, así como en Berlín y en los Países Bajos. Participo también en grandes eventos internacionales: presentó su vídeo “On the Road” en la Bienal de Venecia en 2005; en la Bienal de Sydney en 2006 con la instalación video/performance “Caravan Seray”. Gráfica, pintura, vídeo, instalación y performance, el trabajo de Almagul Menlibayeva es multiforme. Sus obras comprometidas conjugan una reflexión sobre lo femenino, el cuerpo, el Islam.





4/01/2009

Wake up, Donnie!




Confío en que cuando el mundo se termine, pueda dar un suspiro de alivio porque habrá muchas otras cosas con las que ilusionarse.




-¿Porqué llevas ese estúpido disfraz de conejo?
-¿Porque llevas ese estúpido disfraz de humano?







- El cielo se abrirá...
- Si el cielo se abriese súbitamente, no habría ninguna ley, no habría ningún mandato. Solo estarías tú y tus recuerdos, las decisiones que has tomado, y las personas que has tratado. Si este mundo se terminase estaríais solos tú y él.
Nadie más.

Donnie Darko.


John Brophy