10/04/2008


Lo sé yo sólo como las palabras insomnes
que muerden oscuras la desesperanza,

yo sólo mientras llora interminablemente una rosa,
yo sólo álgido perseguido por la soledad que tanto mata,
yo sólo con la última verdad del recuerdo
que estrangula más su sino bajo el odio.


La carne era una desnuda amargura, una desnuda amargura,
y una alcohólica fiebre
ya moribunda de tanto perder la noche.
Pero la poesía es la única conversación que se tiene del tiempo.


Lo sé yo sólo, el hueso vivo del reloj,
con el nudo abierto del llanto, con el gris mágico.

Nada cumple perfección cuando sueño con el sexo del cuchillo,
ni la tarde más asesina de mil espejos.


Lo sé yo sólo aquí mientras el olvido ríe más y más,
mientras un triste niño empuja desnudo el cansancio
hacia el túnel ávido de la muerte incansable.


Pero la poesía es la piedra,
enseña el mar profundo al que sufre resistiendo
ciego quizás con los ojos arrastrando de ansiada esperanza.


Lo sé yo sólo hasta el fin de las estrellas.

Nada contará ahora con tu alma,
ni siquiera la sombra encantada que lucha contra la serpiente podrida.


Ni siquiera nadie, mentira de números viejos.


Oswaldo Roses

3 comentarios:

MR BLOG. dijo...

HERMOSO.

liv dijo...

Me gusta¡¡¡



te enlazo. saludos

Iván Villavicencio dijo...

Oscuro, introspectivo y bello poema... Creo que paso por momentos similares... Tienes un macabro rincón del arte y me gustaría visitarte seguido, es mas te he añadido a mis links amigos...!!!

Saludos...!!!