11/07/2012

Lluvia




Llueve y tú dices es como si las nubes 
lloraran. 
Luego te cubres la boca y apresuras 
el paso. 
¿Como si esas nubes escuálidas lloraran? 
Imposible. Pero entonces, ¿de dónde esa rabia, 
esa desesperación que nos ha de llevar a todos al diablo? 
La Naturaleza oculta algunos de sus procedimientos 
en el Misterio, su hermanastro. Así esta tarde que consideras 
similar a una tarde del fin del mundo 
más pronto de lo que crees te parecerá tan sólo 
una tarde melancólica, una tarde de soledad perdida 
en la memoria: el espejo de la Naturaleza. 
O bien la olvidarás. Ni la lluvia, ni el llanto, ni tus pasos 
que resuenan en el camino del acantilado importan; 
Ahora puedes llorar y dejar que tu imagen se diluya 
en los parabrisas de los coches estacionados a lo largo 
del Paseo Marítimo. Pero no puedes perderte.

Roberto Bolaño.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente blog, excelente trabajo recopilatorio, excelente gusto, Gracias!!!

Anónimo dijo...

la desesperación es humana, como quien llora desde el cielo

maz